Ya comenté que el primer viaje que realicé a Argentina había sido inolvidable e irrepetible por varios factores, y cuando planeamos volver 2 años después la idea era recorrer una zona diametralmente opuesta, buscando encontrarnos con un país totalmente diferente al que visitamos por primera vez, y, sin lugar a dudas, lo conseguimos.
Viajar al norte argentino significa un retorno a las raíces de los pobladores de aquellas tierras de quebradas y paisajes imposibles que aún hoy en día veneran a la madre tierra para agradecerle lo poco que tienen. De este viaje es realmente difícil quedarse con una sola imagen, cada lugar tiene su encanto y merece la pena una pausada visita, es necesario detenerse a admirar como la tierra se rompe a nuestros pies en la quebrada de las conchas, disfrutar del silencio sepulcral del mar blanco de Salinas Grandes, recorrer carreteras entre montañas imposibles en Tucumán, volver a sentir la fuerza del agua en Iguazú, pasear sintiendo el olor del océano en Mar del Plata, saborear un atardecer en una rambla en Montevideo o mezclarse entre el bullicio de la capital federal.
Si dos años atrás volvimos totalmente impactados y con unas ganas enormes de volver a por más, tras este viaje he de decir que un retorno haría realmente complicado elegir destino, Argentina es un país para perderse meses, para degustarlos sin prisas. En dos viajes hemos dejado mil sitios por ver ya no en otras zonas de su geografía, sino simplemente en aquellos lugares por los que hemos pasado, y eso hace mucho más fácil el seguir teniendo esa sensación de querer volver…
En cuanto a la compañía qué decir, en este viaje Mikel y yo aprendimos a seguir queriéndonos a ratos y odiándonos en otros momentos, pero sobre todo aprendimos a adaptar nuestros viajes a nuestra forma de ser y a tomarnos cada cual sus momentos de relax del otro, lo que más adelante nos ha servido para viajar con mucha más tranquilidad, a decir verdad, una vez desintoxicados de las 3 semanas de vacaciones juntos, todos los recuerdos que conservamos del viaje son entrañables.
Para terminar, como no, algunos consejos generales y específicos de cada sitio y generales, que nunca vienen mal.
Antes de llegar: Revisa que tengas toda tu documentación en regla, lleva siempre algo de dinero en efectivo, una copia del pasaporte y una tarjeta de crédito extra que puedas guardar en el hotel a buen











