Tras decir adiós definitivamente a Tandil, nos preparamos para un destino que prevemos espectacular, aunque sin hacernos una idea real de cuánto puede llegar a serlo, 5 horas de autobús y un par de horas de avión nos separan de Puerto Iguazú, penúltima parada antes de cerrar viaje en la capital federal.
Los viajes en bus y avión se suceden sin grandes novedades, los buses siguen siendo igual de cómodos y la comida de los aviones igual de horrible, y para las 11 de la mañana estamos tomando tierra en el verdísimo aeropuerto de Puerto Iguazú.
Para dirigirnos a nuestro hostel en esta ocasión optamos por un taxi, en el camino nos sorprende el rojo de la tierra y las nubes de mariposas que atravesamos pero, sobre todo, la selva subtropical que, tras tantos días de desértica Patagonia, nos recibe con sus sonidos y colores.
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| Hostel Inn Iguazu |
Hemos reservado habitación privada en el Hostel Inn Iguazú para 2 noches a 18 euros la noche con desayuno incluido. La primera impresión que tenemos al llegar es la de estar alucinando, el hostel Inn se encuentra en las afueras de Puerto Iguazú y parece más un resort que un albergue, al llegar te recibe una enorme piscina, con una caseta de paja en la que sirven caipirinhas y daikiris al son de la música reggae entre palmeras. Una vez realizamos el check inn vemos que la habitación también está muy bien, con baño privado y televisión, además en la entrada tienen punto de información turística para contratar excursiones, billar, ping pong, numerosos ordenadores con conexión a Internet, acabamos de llegar y ya nos da pena no haber reservado un par de noches más. Los puntos negativos, no está en la ciudad de Puerto Iguazú, por lo que hay que acceder a ella en taxi o hacer vida en el hostel, y, por las noches, hay fiesta hasta bastante tarde, por lo que si tienes una habitación en la planta de arriba, olvídate de descansar hasta la 1 o las 2 de la mañana.