Cuando uno viaja a Costa Rica, Tortuguero es sin duda alguna un destino ineludible, no disfrutar de sus canales y su exuberante naturaleza es algo que, una vez habiéndolo conocido, me resultaría imperdonable.
Como bien sabéis no somos amigos, ni mucho menos, de contratar por agencia ningún tipo de tour, pero teniendo en cuenta que el acceso a Tortuguero por tu cuenta en temporada baja es algo difícil (es totalmente posible, pero evidentemente lleva más tiempo y trasbordos que si lo tienes contratado) y que preferimos comenzar el viaje sin complicaciones, hemos contratado un tour con Asuaire que incluye el traslado desde nuestro hotel en San José hasta Tortuguero con alojamiento y pensión completa, así como una salida por los canales (240$).
A las 6 de la mañana ya nos encontramos en el autobús, nuestro hotel es el primero por el que pasan así que elegimos sitio. En una hora ya estamos todos en el bus (casi lleno) y dejamos San José en dirección a Tortuguero. El trayecto en autobús discurre atravesando el Parque Nacional Braulio Carrillo, la primera toma de contacto con la naturaleza y los paisajes costarricenses nos deja con la boca abierta, selvas nubosas con una frondosidad increíble, estamos montados en un autobús y ya estamos enganchados a este país.
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| Arbol de Ceiba (el de detrás) |
Durante el viaje nuestro guía nos va explicando cosas curiosas sobre la selva, sobre precauciones a tomar cuando visitemos bosques, etc. Nos pone en aviso antes de llegar al puente que cruza la confluencia entre el río Hondura, de aguas verdosas, y el río Sucio, de aguas amarillentas debido a la cantidad de azufre que tiene, sin duda una de esas imágenes curiosas que regala la naturaleza.
Sobre las 10 y media de la mañana hacemos una parada para (en nuestro caso) re-desayunar en el restaurante la Ceiba , a la altura de Guápiles, donde 3 días más tardes nos proporcionarán el coche de alquiler. Volvemos a atacar al gallo pinto (más vale adaptarse pronto al arroz con frijoles…) y damos un paseo por el jardín. El restaurante la Ceiba debe su nombre a un Ceiba que se encuentra en su jardín, este es un ejemplar inmenso de este gigante árbol, el más grande que hemos visto en nuestro viaje,







