miércoles, 29 de mayo de 2013

Sintra: descuidada belleza

Fuente Mudéjar
Portugal, el vecino pobre del sur de Europa, desconocido por norma general tanto histórica como culturalmente, es un país con mucho por descubrir. Hasta el momento no he podido explorarlo con la profundidad que me habría gustado, pero sí que me gustaría, en la medida de lo posible, ir dejando algunas pinceladas sobre los lugares que considero oportuno visitar cuando se viaja a tierras lusas.

Si se visita la capital portuguesa y se quiere optar por una excursión de un día, nada mejor que hacer una visita a la localidad de Sintra. Sintra es un pueblo calificado como paisaje cultural por la UNESCO, y forma parte del parque natural Sintra-Cascais.

La mejor forma de visitarla es tomar un tren desde Lisboa, en la estación de Rossio. Si se va a visitar más lugares en Lisboa mi consejo es comprar una Lisboa card, que incluye trayectos como el tren a Sintra, entradas a monumentos, etc. (de 18 a 40 €, para 1, 2 o 3 días). Desde Lisbo el viaje se demora por unos 50 minutos hasta la estación de tren de Sintra.

Una vez en el pueblo, se tiene la opción de tomar un autobús turístico que te lleva directamente hasta el Palacio da Pena. Mi consejo es que aproveches
para subir a primera hora de la mañana, lo visites, y después ya visites el pueblo y descubras sus encantos.

Palacio da Pena
El acceso hasta el Palacio da Pena se puede realizar, bien tomando el bus turístico, o bien caminando. Lo cierto es que si se hace caminando hay que tener en cuenta que todo el camino es en subida y que entre ida y vuelta lleva unas 2 horas, así que dependerá de las ganas que se tengan de caminar y del tiempo que haga. Cunado nosotros lo visitamos estaba el tiempo bastante regular, así que optamos por tomar el bus y llegar hasta el castillo morisco, desde el cual dando un breve paseo se llega al Palacio da Pena.

El Palacio da Pena es una construcción relativamente moderna (siglo XIX), en la que se pueden observar numerosos estilos, pasando por el neogótico, el neorrenacimiento o el neoislámico, lo que convierte al palacio en una construcción bastante exótica, a la vez que espectacular.

Haciendo honor a la verdad, hay que decir que siendo un espectáculo en sí mismo, es vergonzoso el estado de conservación en el que se encuentra. Teniendo en cuenta la cantidad de turismo que soporta Sintra, no se puede entender como no se hace un mantenimiento mínimo, aunque sea de pintura.

Palacio da Pena
Pasando por alto la dejadez de las autoridades portuguesas, el palacio resulta realmente espectacular, un castillo muy peculiar en formas, colores, etc. con llamativas puertas, arcos y torreones, esculturas realmente interesantes e interiores dignos de una visita, ya que hay que tener en cuenta de que se trató de una residencia real. Una vez realizada la visita al interior, no deben dejar de visitarse sus jardines.

Tras ver el palacio da Pena se toma de nuevo el autobús y se baja hasta el pueblo. En él es posible perderse callejeando y disfrutando de sus calles y su arquitectura. Quien desee degustar la cocina portuguesa no tendrá problemas para ello, Sintra es un pueblo muy preparado para el turismo.

Palacio Nacional de Sintra
En nuestro caso, y siguiendo las recomendaciones de las guías de turismo (y ya que la entrada estaba incluida con la Lisboa Card), nos decidimos por visitar el Palacio Nacional de Sintra. Desde fuera destacan sus enormes chimeneas de 33 metros de altura, y que son la imagen más reconocible de la ciudad.


En su interior se visitan varias salas y lo más llamativo es observar los trabajos en azulejos azules y blancos. Hay que reconocer que las decoraciones interiores, aunque recargadas, pueden resultar sorprendentes. Por lo demás se visitan la capilla, las cocinas y como no la chimeneas. Si se viaja con Lisboa Card y te sobra tiempo es una visita más, pero si vas a abonar los 5 € de entrada… a mí me parece que no merece la pena.

Tras el palacio, lo suyo es aprovechar para tomar algo tranquilamente en una terraza, y volver caminando tranquilamente hasta la estación del tren, encontrándote por el camino pequeños tesoros, como una fuente mudéjar preciosa o el edificio de la cámara municipal de Sintra.


Sin duda visitar Sintra es  un imperdible para quien visite Lisboa, aunque hay que reconocer que está falto de un poco de cuidado.

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